Guerra a las madres

 

Recién termino de ver un fantástico VIDEO llamado “Pongamos fin a la guerra entre las madres”. Pensé en la historia reciente de un matrimonio amigo. Decidieron tener un hijo varios años después del nacimiento de la anterior. En su momento escuché las dificultades de la madre que mencionaba algunos comentarios, incluso negativos, de personas que se atrevían a meterse en la vida íntima de esta familia. Tener un hijo más era razón suficiente para que cualquiera se sintiera con derechos a juzgar esta decisión.

Hemos de reconocer que la campaña antinatalista de los últimos cincuenta años hizo mella en nuestra forma de pensar. Los hijos, y la consecuente maternidad, no están bien vistas. Lograron implantarnos la idea que la familia “cool” es la que cierra la puerta a los hijos. Supuestamente en aras de una vida con menos problemas, con un cierto desahogo económico.

En esta forma de ver la vida, la maternidad es un obstáculo para la realización personal de la mujer. La mujer “exitosa”, de acuerdo a esta nueva visión de la vida, cuenta con varias maestrías, tiene un trabajo de renombre y se encuentra libre del molesto vínculo de ser esposa y madre de familia.

El mismo ritmo de vida y las exigencias de la sociedad actual no le hacen nada fácil la vida a una madre que además atiende la exigente carga de un trabajo profesional. Los horarios, las condiciones laborales y hasta las críticas que debe sufrir, les llevan a ir contra corriente para para atender adecuadamente a su familia e hijos.

La historia de este matrimonio amigo me dejó muchas lecciones. Me contaba el padre que la expectativa de la venida del nuevo hijo cambió por completo la vida familiar. La ilusión por el nuevo hijo hizo que se rejuveneciera el amor entre ellos. Los hijos, incluso alguno que estaba con las rebeldías propias de la adolescencia, se transformaron.

Volví a observar una vez más, que el cimiento para que marche bien una familia es el auténtico amor y la entrega de los padres. Esta entrega se transmite al resto de la familia como por “ósmosis” y es la mejor escuela que pueden tener los hijos.

Aunque a algunas no les guste o lo hayan olvidado, la maternidad es parte importante de la realización de toda mujer. La maternidad, antes de ser una realidad para ser criticada, es una historia positiva.

Basta pensar en nuestras madres. Es verdad que su entrega comportó sacrificios sin cuento, pero si les preguntáramos las cosas positivas que han conformado por completo su vida, estoy seguro, que en el cien por ciento de los casos incluirían la maternidad.

A lo largo de la historia hemos levantado monumentos a nuestras madres. En casi todas las ciudades existen hasta físicamente. Será porque la maternidad encarna los mejores valores que podemos tener como sociedad y como personas.

Tal vez más que monumentos, es el momento de facilitarles las condiciones para que vivan sin dificultades su vocación al amor. Hay mucho trabajo que hacer en cuanto a condiciones laborales, horarios, apoyo por parte de los padres etc. No añadamos la pesada carga de las críticas y burlas. Antes de juzgar, pensemos en el gran bien que significa su ejemplo.

Contemplar los rostros sonrientes de estas madres que aparecen en el video mencionado será el mensaje más elocuente. No proteger la maternidad dentro de la familia es dañar las mismas raíces de nuestra sociedad. Con el día del padre ya cercano, no olvidemos que su principal función es la de brindar seguridad y estabilidad. Ser apoyo y custodio de su esposa; la madre de sus hijos.

Tegucigalpa, 13 de marzo de 2016

Juan Carlos Oyuela

@jcoyuela

www.eticaysociedad.org

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