en Civismo, Responsabilidad

Nunca lo había encontrado mejor dicho. El precio a pagar por nuestra libertad es asumir la responsabilidad de nuestros actos. Es la mejor forma de ser mejores y de cargar menos en los demás la culpa de nuestros desaciertos. Sin embargo, pocos queremos asumir las consecuencias de nuestras decisiones; a veces buenas pero en ocasiones  equivocadas.
En este vídeo, Jordan Peterson da una clase magistral sobre estas ideas. Me gusta este autor porque no tiene miedo a hablar con claridad. Aunque recomiendo, para asimilar bien estas profundas reflexiones, tomarlas con una sonrisa.

Culpar a otros por tus problemas es una completa pérdida de tiempo.
Cuando haces eso, no aprendes nada.
No puedes crecer y no puedes madurar.
Por lo tanto, no puedes mejorar tu vida.
En mis tres décadas como profesor y psicólogo clínico, he aprendido que hay dos actitudes fundamentales que uno puede tomar hacia la vida y sus dolores.
Aquellos con la primera actitud culpan al mundo.
Aquellos con la segunda, se preguntan que podrían hacer diferente.
Imagina una pareja al borde del divorcio.
Están heridos y enojados.
El esposo infeliz y amargo recuerda las cosas terribles que su esposa ha hecho, y las razones por las cuales no puede vivir mas con ella.
La esposa agobiada y desilusionada, por su parte, puede describir todas las formas en que su esposo la decepcionó.
Cada uno tiene una larga lista de cambios necesarios -para la otra persona.
Sus posibilidades de reconciliación son pocas.
¿Por qué? Porque otra gente no es el problema.
TÚ eres el problema.
No puedes cambiar a otra gente, pero te puedes cambiar a ti mismo.
Pero es difícil. Requiere coraje y disciplina cambiar.
Es mucho más fácil -y mucho más gratificante a tus deseos más básicos culpar a alguien más por tu miseria.
Considera el activista joven, haciendo una protesta contra el “corrupto” sistema capitalista destrozando ventanas de negocios locales.
¿Qué ha hecho, además de causar daño a gente que no tiene nada que ver con sus problemas reales?
La culpa, la duda y la vergüenza que él inevitablemente sentirá en consecuencia tendrán que ser suprimidos para que su ideología siga sin cambios.
Y esa supresión no hará más que aumentar su enojo y alejamiento. En la obra “The Cocktail Party” del poeta Inglés T.S. Eliot a uno de los personajes le esta yendo muy mal.
Le habla de su profunda infelicidad a su psiquiatra.
Le dice que espera que su sufrimiento sea solo su propia culpa.
Sorprendido, el psiquiatra le pregunta por qué.
Porque -ella dice- “si todo es MI culpa, entonces puedo hacer algo al respecto”.
Y si todo es culpa de la naturaleza del mundo, entonces esta condenada. No puede cambiar todo lo demás.
Pero se puede cambiar a sí misma.
Ahora, hay gente que parece consignada a un terrible destino. Pero no la gran mayoría de nosotros.
La mayoría de nosotros tenemos oportunidad de mejorar nuestra vida.
Pero ¿cómo?
Empieza pequeño.
Pregúntate lo siguiente: ¿Has aprovechado plenamente las oportunidades que has tenido?
¿Estás trabajando a tu máxima capacidad en la escuela o el trabajo?
En otras palabras, ¿has puesto tu casa en orden?
Si la respuesta es no, intenta esto: deja de hacer lo que sabes que esta mal.
Comienza hoy.
No desperdicies tiempo preguntándote como saber si lo que estas haciendo esta mal. Preguntas inoportunas pueden confundir sin iluminar, y desviarte de tu camino.
Tú puedes saber si algo es bueno o malo sin saber por qué.
Comienza prestando atención: ¿Procrastinas? ¿Llegas tarde? ¿Gastas dinero que no tienes?
¿Bebes mas de lo que deberías?
No se trata de aceptar una moralidad externa.
Es un diálogo con tu propia consciencia.
¿Que estás haciendo que está mal, desde tu propia perspectiva? ¿Qué podrías arreglar ahora mismo?
Ponte a trabajar a tiempo. Deja de interrumpir a la gente.
Haz paz con tus hermanos y padres.
Utiliza responsablemente todo lo que tienes a mano.
Si haces eso, tu vida mejorará.
Te harás productivo, pacífico y mas deseable.
Luego de algunos días, semanas o meses de esfuerzo, tu mente estará clara.
Tu vida será menos trágica, y tendrás mas confianza.
Empezarás a distinguir el bien del mal más claramente.
El camino en frente tuyo brillará más. Dejarás de meterte en tu propio camino.
En vez de causarte problemas a ti mismo, a tu familia, y tu sociedad, serás una fuerza positiva y segura.
Tu vida seguirá siendo difícil. Seguirás sufriendo.
Ese es el precio de estar vivo.
Pero quizás serás lo suficientemente fuerte para aceptar esa carga, y de esa manera incluso llegar a actuar noblemente y con propósito.
La mejor manera de arreglar el mundo no es arreglar el mundo. No hay razón para asumir que puedes lograrlo solo.
Pero puedes arreglarte a ti mismo. No herirás a nadie haciéndolo. Y de esa forma, al menos, harás del mundo un mejor lugar.
Soy Jordan Peterson, profesor de psicología clínica en la Universidad de Toronto, para Prager University.
Gracias por mirar este vídeo.

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