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Alegría Dificultades

Cinco encarcelados alegres

No olvides que la alegría nace del amor al bien propio y al de los demás. En estos días de circunstancias especiales en los que estamos en nuestras casas es fácil caer en el desaliento y la tristeza si no tomamos las medidas correspondientes. La auténtica alegría nos hace libres, aunque pasemos entre cuatro paredes. La tristeza, consecuencia del egoísmo, es la única capaz de esclavizarte y encerrarte en un estado de ánimo que impide ver con esperanza al futuro.

La alegría da alas a nuestro corazón para que se llene de sueños y proyectos. En estos días puedes echar un vistazo al ejemplo de muchas personas que a lo largo de la historia convirtieron sus adversidades en motivo de crecimiento interior.

La historia del Cardenal Van Thuan, por ejemplo, te puede dar ideas de cómo aprovechar la inactividad forzada. Dicen que en medio de su encierro era un ejemplo de una alegría que contagiaba a todos, incluso a los soldados que lo custodiaban. Lejos de alimentar la rebeldía, el odio o el rencor contra sus captores, se preocupaba por ellos y les servía. Su unión con Dios, que cultivaba celebrando la misa de forma clandestina con una migaja de pan y una gota de vino, le daba la fuerza para preocuparse de todos los reclusos del campo de concentración en que se encontraba. En los trece años que estuvo encerrado por las autoridades comunistas, el obispo vietnamita contagiaba su alegría y libertad interior. En el año 2000 predicó el retiro al San Juan Pablo II. Aquí puedes leer su testimonio.

Un Santo que estuvo también encarcelado fue San Juan de la Cruz. El tres de diciembre de de 1577 comenzaron sus ocho meses de reclusión en una cárcel conventual en Toledo. Fiel a santa Teresa de Jesús, se niega a retractarse de la reforma teresiana. En este tiempo escribe las primeras treinta y una estrofas de su libro Cántico Espiritual una de las obras cumbres de la mística cristiana. Una de las tantas apasionantes biografías del santo donde se cuentan sus días de encierro es esta.

Nelson Mandela estuvo veintisiete años en prisión. Fue recluido injustamente en una celda húmeda de 2,4 m de alto por 2,1 m de ancho. Dormía en una estera de palma. Trabajaba picando piedra para obtener grava, y eran constantemente agobiados por los insultos verbales y agresiones físicas de los guardias, todos de raza blanca. Aquí encuentras su biografía más reciente.

Víctor Frankl. El psicólogo vienés pasó dos años en Austwicht y no por ello dejó de tener sentido del humor. En su famoso libro El hombre en busca de sentido cuenta su historia durante la segunda guerra mundial.

Vaclav Havel, el primer presidente democrático de Chequia pasó varios años en la cárcel y aprendió que es mejor callar que expresarse de manera superficial. Su libro El poder de los sin poder es un canto a la defensa de la verdad y el bien en todas circunstancias, especialmente en la adversidad.

La alegría no depende tanto del exterior como del interior del hombre. No es incompatible con el dolor, con la enfermedad o con las persecuciones. Esmerarnos en hacer bien nuestras obligaciones es fuente de alegría, esforzándonos por acabar cualquier cosa que tengamos entre manos, hasta en los más pequeños detalles. Esto es así porque Dios se alegra cuando nosotros nos esforzamos por hacer bien las obligaciones que nos corresponden. En estos días de paro forzado cuida especialmente hacer muy bien las cosas pequeñas. Exígete en acabar hasta los últimos detalles los trabajos y encargos que nos corresponda hacer en casa. También procurando hacer pasar bien a los demás, sabiendo adelantarnos a sus gustos.