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Apariencias

Las primeras impresiones a veces nos engañan

Cuántas veces nos encontramos con personas que nos causan una mala impresión inicial. A veces nos dejamos llevar por prejuicios o por las etiquetas que colocamos de antemano a personas de diferentes grupos. Una novela que deja en evidencia este tema es Orgullo y prejuicio de la escritora inglesa Jane Austen. Elizabeth Bennet y Fitzwilliam Darcy, los protagonistas de la novela, al inicio de su relación tienen un mal concepto el uno del otro, sin embargo cuando van conociéndose mejor se dan cuenta de sus juicios equivocados.

Ser de raza blanca o de raza negra, de un partido político o de otro, de un país determinado etc. pueden establecer divisiones que distorsionen nuestras relaciones. Las generalizaciones siempre son injustas, es por esto que hemos de acostumbrarnos a emitir juicios sobre los demás solamente después de tratarlos y conocerlos bien. Las apariencias engañan sobre todo en el caso de las personas.

Esto me recordó la historia que vi en días recientes sobre cómo se conocieron más de cerca Larry Bird y Irvin “Magic” Johnson, los famosos jugadores de baloncesto profesional. En el sitio de Intertet “El gurú del deporte” se narra de esta forma:

La década de los 80’s en la NBA fue una de las etapas doradas de la liga norteamericana. En aquella época se vivió una de las grandes rivalidades de la historia de la NBA… Larry Bird vrs. Earvin Magic Johnson, los Boston Celtics vrs. los Angeles Lakers. Aquella rivalidad lo tenía todo. Costa Este vrs. Costa Oeste, los dos equipos más laureados de la NBA, un jugador blanco contra otro negro, un pasado común… todo parecía a favor de la existencia de dos jugadores antagónicos.

La historia de ambos jugadores se entrecruzó por primera ves en las Finales de la NCAA de 1979 donde Earvin Magic Johnson con Michigan State consiguió ganar en la final a la Indiana State de Larry Bird. Fue la primera final entre ambos y la primera piedra del camino de una rivalidad deportiva que duraría prácticamente toda sus carreras. A partir de la llegada a la NBA de ambos en 1980, la comparativa entre Bird y Magic fue continua y se disputaron desde el premio a Rookie del año, hasta MVPs de temporada pasando por los deseados Títulos de Campeones de la NBA.

En el camino del éxito de uno siempre estaba el otro para intentar ocupar su lugar. Aquella relación deportiva derivó en un gran nivel de competitividad entre ambos jugadores que llegó a rozar a la aversión en determinados momentos de sus carreras. No se odiaban personalmente pero tampoco eran precisamente amigos. Todo cambió en el verano de 1985 con un acontecimiento extradeportivo. Converse, que era la marca de zapatillas más famosa de la NBA en aquel momento, propuso grabar un anuncio a Magic Johnson y a Larry Bird.

Ambos jugadores venían de disputar las dos últimas Finales de la NBA, habiendo ganado las primeras en 1984 los Boston Celtics y las segundas los Angeles Lakers. Ninguno de los dos jugadores quería grabar el anuncio pero Larry Bird era todavía si cabe más reacio. Finalmente aceptaron hacerlo con unas condiciones muy especiales en el caso de Larry Bird, si querían grabar el anuncio tendrían que hacerlo en French Lick y Magic Johnson se tendría que desplazar a la ciudad natal de Bird.

Magic lo tomó como una provocación y no dudo en acudir a Indiana a grabar el anuncio. Converse puso sobre la escena a un Magic Johnson en una limusina con matricula LA 32 atravesando los campos de Indiana llegando a una cancha de baloncesto donde le estaba esperando Larry Bird… ambos calzados con la mítica Converse Weapons personalizadas de cada uno. El anuncio tardó en grabarse un día y a mitad de jornada se hizo un parón para la hora de la comida.

Magic fue a regresar a su caravana para comer y descansar cuando recibió la invitación de Larry Bird para ir a comer a su casa donde les estaba esperando la madre de Bird con la comida preparada. Magic aceptó la invitación de los Bird y se fueron a comer todos juntos. Según declaró posteriormente el jugador de los Lakers “La madre de Larry era encantadora, me recordó mucho a mi madre. Se preocupó de que no me faltara de nada”.

Por su parte las palabras de cortesía de Bird tampoco faltaron hacia Magic: “Aquél día conocí a Earvin Johnson; me cae bastante mejor que Magic… fue un día realmente bonito”. Aquel día realmente Magic Johnson y Bird conocieron a Larry y a Earvin.

A partir de ahí la relación entre ambos empezó a mejorar notablemente y terminaron siendo grandes amigos tanto como para que Magic Johnson pidiera a Larry Bird que fuera quien hiciera su discurso de introducción al Hall of Fame. A veces de una gran rivalidad puede surgir una gran amistad y que mejor que hacerlo teniendo como punto de partida una agradable comida familiar en un pequeño pueblo de Indiana.

Las lágrimas en los ojos de Irving “Magic” Johnson al final del documental Magic & Bird A Courtship of Rivals muestra la sinceridad de su amistad con Larry Bird. En 1991 cuando le detectaron VIH a “Magic” Johnson su némesis deportivo Bird estuvo junto a él para apoyarlo.

Acostumbrarnos a tener buenos amigos que son diferentes y que piensan de forma muy distinta a la nuestra puede ser una habilidad que podemos desarrollar. Solo hace falta de nuestra parte un poco de apertura de mente, mucha comprensión y perder el miedo al riesgo de que otros nos juzguen de forma equivocada. Entonces nos daremos cuenta de que nuestras buenas acciones hablarán mil veces más fuerte que nuestras palabras.

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