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Las profesiones imprescindibles

Es probable que hayas visto en estos días un video gracioso donde tres niños representan a una familia haciendo una especie de parodia del “home schooling”, una realidad presente en muchos hogares. La madre desesperada porque no conseguía explicar a su vástago algunos temas recurre al padre para que la sustituya en su labor docente. Poco a poco, el padre pasa de la actitud sobrada a la desesperación al comprobar que existen conocimientos que no tiene pero sobre todo no encuentra las formas para motivar que su hijo cumpla con sus deberes escolares. He escuchado varias veces que las profesiones de maestro y de empleada del hogar están siendo mejor valoradas en estos días. Tal vez porque muchos, como el padre del video mencionado, tienen el prejuicio de que para estos trabajos cualquiera es apto y requieren poca preparación y esfuerzo. Una madre de familia me comentaba con ansiedad que necesitaba con urgencia el reinicio de clases para que los maestros le ayudaran en la educación de su hijo. Hace años tuve una conversación con un amigo que consideraba la docencia como una profesión de segunda categoría. Era un excelente profesional y se desenvolvía con mucha competencia en el área de su especialidad. Le animé a que probara a dar clases por una temporada para que conociera de cerca la profesión docente e incluso tal vez descubriera su vocación a la enseñanza. Todavía recuerdo los comentarios de sus alumnos cuando me decían: “Se ve que sabe mucho pero se pone tan nervioso que no se le entiende absolutamente nada de lo que dice en clase”. Al final de los tres meses convenidos este buen amigo reconoció que dar clases a unos adolescentes no es solamente cuestión de saber unos contenidos. Además de mucha paciencia y de un carácter especial se requiere pedagogía que enseña a dosificar y a estructurar los contenidos para volverlos atractivos.

Uno de los problemas que enfrenta la educación actual es la poca valoración de la profesión docente. En este caso, la única que sale perdiendo es la sociedad misma pues la pérdida de la autoridad del profesor conlleva la pérdida de la disciplina y con esta se complica tremendamente la educación de la voluntad del estudiante. Algunos padres contribuyen con este juego malévolo al desautorizar a los maestros delante de sus hijos. Con lo cual el trabajo docente pierde mucha eficacia en su labor de educación en el respeto y en los valores para socializar al joven.

Los trabajos del hogar tampoco son menos importantes pues contribuyen a crear un entorno agradable que facilita la convivencia. El cuidado de los aspectos materiales de la casa no es un tema secundario pues la vida en común requieren un orden y una atención que están llenos de detalles de limpieza, puntualidad y consideración que facilitan que una familia marche bien. Hacer la limpieza, preparar los alimentos, cuidar que todo esté en orden etc. requiere de cariño, sentido común, de una dedicación especial y de unos conocimientos tan variados que hacen de las tareas del cuidado del hogar una profesión completa. Alguien que miraba la importancia de estos trabajos comentaba que cuando terminara la cuarentena le subiría el sueldo a la empleada que en estos momentos se encuentra en su pueblo de origen.

Hacer algunos arreglos en la casa me llevó a acordarme de César quien de forma callada y responsable hace que este trabajo pase oculto. Las plantas de mi casa no tienen ni de cerca el buen aspecto que D. Santos consigue darles con su trabajo dedicado y constante.

Cuántos otros trabajos, a los que tal vez no ponemos mucha atención en tiempos normales, resultan ahora imprescindibles. Tal vez en estos días de encierro involuntario caigas en la cuenta de trabajos que pueden ser minusvalorados como el de los repartidores de periódicos, los que recogen la basura periódicamente, los que hacen encomiendas y llevan enseres de primera necesidad….También pensé en los enfermeros que trabajan en mi casa atendiendo a un sacerdote santo que padece desde hace algunos años un alzehimer severo. Los repartidores de alimentos a las casas están ayudando también a que no falte en los hogares los productos de primera necesidad.

Sin duda esta situación de cuarentena nos cambiaran las prioridades a todos. Ojala que también aprendamos a valorar mejor los trabajos sencillos y humildes que tantas personas realizan para que todo marche bien. Ojalá que aprendamos a valorar mejor todas estas tareas que vuelven la vida en familia más llevadera.

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